Qué monos, qué graciosos. Con cuatro añitos y dice que tiene novia. Me parto. Qué ricura.
Una puta mierda.
Es un poco de todo, supongo. Las cosas cambian y no se le puede echar la culpa de todo a la televisión (a que LES DEJEN ver esa televisión). Pero seguro que influye. Los malditos High Schools y Hannas Montanas, y todas esas series y películas de ahora para niños en las que adolescentes o preadolescentes tienen relaciones culebrónicas de amor entre clase y clase. Que las niñas estén sentadas junto a sus padres mientras éstos ven “Se me fue el corazón” o “Pasión de pajarracos”…
Pensemos en los once años. Pensaré en mis once. Mi madre no me censuraba nada de la tele. Pero claro, lo que veía eran pelis y series dónde había relaciones sentimentales, sí, pero no todo giraba entorno a un beso o a una cita, ni la media de edad eran los quince.
¿Que Charlton Heston se sentía inferior a Eleanor Parker? Vale, pero lo que se te quedaba era la marabunta de hormigas.
¿Que Robin de Locksly estaba coladito por Marian? Claro, pero lo que molaba era ver cómo se hacía líder del grupo de proscritos.
¿Que Aladdin y Yasmin se casan? Sí, pero te marca más el Genio, Yaffar, el sultán, la alfombra…
¿Pero con qué se queda mi hermana ahora? Con que las protas de sus pelis cantan, bailan, son guapísimas y se llevan a los chicos. Siempre después de haberlo pasado mal porque alguna lagarta se mete entre ellos.
Esa es la sinopsis de todas las películas que me hace ver con ella. Y no digo “hacía” porque sería tontería no permitirle verlas (o rebajar la cantidad de bazofia). La veo cada dos fines de semana, no soy yo (ni nadie, ya que estamos) quien regula lo que ve.
Así que mientras lo vemos, ridiculizo el dramatismo de las escenas, a los protagonistas… No se me ocurre otra cosa.
Volvamos a mis once. Un chico me dijo que le gustaba y le pegué. Vale, yo era pelín agresiva. Pero en realidad, así reaccionaban casi todos. Pocos hablaban de “gustarse” y si lo hacían, no conseguían más que burlas o golpes (^^U). No se “ponían de novios” (no sé si es una expresión que se use por ahí).
De hecho, la “relación” más joven que recuerdo, debíamos tener trece, y lo más que hacían era darse un piquito al saludarse y al despedirse. Casi ni se miraban el resto del tiempo.
Me llevo doce años con mi hermana, no puede haber cambiado tanto la cosa, joder.
O quizá el Alzheimer (y mi asexualidad u_u) no me deja hacerle justicia a la realidad.
Never: En… entonces… ¿ya te han besado?
Enana: Sí
Calm down.
Never: ¿Con… lengua?
Enana colorada: Sí…
Never pálida: ahm…
¿No debería preocuparle más conseguir tal juego de la DS o ir al cine a ver una película de verdad? No sé, algo acorde a su edad.
Sigo pensando que el cine hace muchísimo. Para bien y para mal. Quizá a mí me influenció demasiado. Pero aprendí mucho. No me explico que a su edad no haya visto ni una peli decente. Todo infantiles/adolescentes y no de las buenas.
Aparte de la influencia audiovisual (no quiero entrar en el tema de los libros porque me cabreo, que sólo lee novelas de High school y se las regalan sus papis...), está lo que le enseñamos los mayores. Que le preguntes a un niño de cuatro años si tiene novia y se lo vuelvas a preguntar a los cinco y a los seis; y se lo pregunta el vecino, la compi de trabajo, el tito… Aunque al crío no le interese tener novia ¿no acabará pensando que eso es lo normal, lo que se espera de él? ¿No le llegará a dar vergüenza admitir que no la tiene?
Habrá a quien no le afecte y habrá a quién sí. Cómo my little sis.
El otro día me contaba que, después de ver a unos compañeros de clase descargarse porno en el móvil, el chico que le gusta se la llevó a parte y la obligó a confesar lo que sentía, la besó y después le dijo que tenía novia.
Me cuesta imaginar a un crío siendo tan retorcido. Mientras me lo contaba la enana, me imaginaba una escena con chicos de dieciséis. Así sí me cuadraba. Pero las frases, los actos… ¿en críos de once?
Que los niños son cabrones, pero ¿con este tema? En fin, se meten con los cuatro-ojos, con los apellidos graciosos o si alguien tiene el pelo demasiado… rojo. Cualquier excusa es buena. ¿Pero jugar con los sentimientos así?
Mi hermana no suele mentir, pero que podría hacer carrera en el teatro, no se lo quita nadie. Anoche se pegó una panzá de llorar en mis brazos porque ella “quiere” a ese chico y los tíos son tan tontos…
Madre-del-amor-hermoso.
Respiremos hondo.
Never: Es un niño, como tú, no un “tío” y… lo quieres… para qué? ¿qué ibas a hacer con él?
Lloriqueos. Vale.
Me contó una historia mucho más preocupante pero que no relataré. Sólo decir que no sé cómo hacer que no se deje tratar de cualquier manera solo por la posibilidad de una relación (pronunciemos “relación” con tono burlesco).
Que ya le hablo de todo lo que puedo, que le pongo ejemplos, que le explico durante horas… El problema es que es demasiado pequeña para entender según qué cosas. No quiero confundirle más. Y tampoco es que nos veamos mucho.
Después de varias horas de pensar cada palabra que pronuncio (una cosa sí tengo clara, cuando eres pequeño, hay frases que se te quedan grabadas para siempre) y mantenerme serena por fuera cuando por dentro estaba al borde de un ataque de pánico, la dejé durmiendo y yo acabé que me costaba respirar.
Me venía una imagen de ella, adolescente y preñada.
Se ve que se me contagió el dramatismo. Pero aún estoy acojonada.
Supongo que será una etapa más. Que se le pasará sola. Aunque voy a asegurarme de que espabile, como sea.
Enseñarle a defenderse físicamente es fácil (bueno, con su coordinación, un día se va a hostiar ella sola) pero defenderse sentimentalmente…
No quiero convertirla en una zorra manipuladora, que me veo ya como Anne Bancroft (más quisiera yo) en Grandes esperanzas. No quiero que se cierre en banda, pero tampoco que se exponga totalmente por una idea falsa del amor.
…
Bueno... eso, que dejéis de preguntarle a los niños si tienen novios/as (¬¬).
Y menos culebrones y más leyendas de indomables, regresos al futuro, vuelos sobre nidos de cuco, imperios que contraatacan, grandes evasiones…