La Coctelera

Bastante extraño.
Toda mi familia (de los cuatro puntos cardinales) en mi casa. Por supuesto, falta tiempo para que todos discutan como si nada en esta vida fuera mejor.

Caminaba por mi casa, como un fantasma, observando a todos. No me veían, excepto cuando alguien tenía que hacerse cargo de algo.

“¡Eh, Never! Soluciona esto ¿quieres?”

Como siempre, sonaba más a orden que a petición. Pero como prefiero mantenerme ocupada a mantener una conversación con ellos, no me molesta.
Seguí caminando y me di cuenta de que mi casa era bastante más grande de lo normal. Era cómo si hubieran seguido construyendo alrededor de la original, para ampliarla. Curioso, no recordaba eso.

Después de una eternidad, se fueron todos los adultos y quedaron sólo mis primos (menores que yo). Con ellos me relajé. Me gustan y les gusto. Estuvimos jugando un rato, no recuerdo a qué, hasta que llegaron mis amigos.

Recuerdo las risas.

Ya de madrugada se fueron y me quedé sola en la enorme casa. No tenía sueño aún, así que cogí el mp3 y di vueltas por mi casa escuchando a Grieg y esperando que viniera el sueño.
Con las manos en los bolsillos, caminé despacio en la oscuridad, pensando. Como hago cada vez que tengo insomnio o me despierto por una pesadilla.

Pensé en salir fuera, al jardín. Un jardín que llevaba poco tiempo en ese lugar. Pero, de pronto, me pareció peligroso salir a esas horas.

Deberías cerrar con llave la verja, podría entrar cualquiera.

Sí, será mejor que lo haga antes de que sea tarde.

Cogí las llaves y me acerqué a la puerta. Pero justo cuando iba a meter la llave en la cerradura, un hombre apareció. Me asusté y quise cerrar rápidamente. Pero entonces oí algo que no oía en años. Mi nombre real, pero pronunciado de una forma que detesto, sin la primera letra y con un deje italiano. Sólo una persona en este mundo me ha llamado así alguna vez.
Me quedé paralizada.
No podía ser.

Con el corazón desbocado, miré al hombre que había tras la verja.
Era él.

No podía imaginarme cómo me había encontrado allí. Tenía mil preguntas en la cabeza, pero lo primero era cerrar la puerta e impedir que llegara hasta mí. Forcejeamos, tirando de la verja. Él para abrirla y yo para cerrarla.
No paraba de decirme frases hechas que ya conocía. Con su sonrisa de buen chico y sus dulces palabras. Me estaba poniendo enferma de oírle.

Sólo conseguí cerrar la maldita puerta porque él estaba tratando de parecer calmado, para no asustarme. Como si eso fuera posible.

En cuanto me aseguré (frenética) de que no podría abrir la puerta y de que el resto estaban cerradas, cogí el teléfono y llamé a la policía (después de varios intentos, mis manos temblaban demasiado). Ignorando los gritos que venían de la puerta, hablé con la mujer que se puso al teléfono. Pero algo estaba mal, no podía fiarme de lo que me decía la policía, no creía que fueran a ayudarme. Aún así, les insté a que se dieran prisa.

Estaba segura de que él no tardaría mucho de encontrar una forma de entrar a la casa. Intentaba constantemente calmarme, el pánico nunca ayudaba. Pero él seguía hablando e intentando entrar.

Vete. Vete. Vete.

Por un segundo, creí que me había hecho caso. Había desaparecido de la puerta del jardín. Pero entonces le oí, merodeando alrededor de la casa.

Eso me ponía aun más nerviosa. Al menos antes podía ver dónde estaba. Si conseguía entrar no tenía ninguna posibilidad de escapar. Él era más fuerte y los temblores que me sacudían me hacía aún más torpe. Ni siquiera tenía algo con lo que defenderme.

Tienes una katana.

Por dios, sólo pensar en usarla me revolvía el estómago. Pero bien pensado, quizá me sirviera para asustarle. Fui corriendo a por ella a mi cuarto esperando, de verdad, que no fuera necesaria. Por suerte, nada más cogerla, llegó la policía.

Corrí a la puerta principal y abrí, para descubrir que él ya estaba con los policías, bromeando. Siempre conseguía que todos pensaran que era una buena persona.
Tragué al ver la escena, sabía lo que vendría ahora. Ninguno de ellos me creería.

Por más explicaciones que di, por más muestras de auténtico pánico que debí dar… Por más que lo intentaba, no lograba que alguno de ellos viera lo que veía yo.

Se burlaron de mi miedo, pensando que era una histérica. Y él , mientras, se mantenía allí, sereno, con su sonrisa apaciguadora.

Cuando los policías decidieron irse, el miedo me llevó a hacer algo que no creo haber hecho nunca antes: supliqué.
Primero rogué que se lo llevaran, cuando eso no funcionó, rogué porque un coche patrulla se quedara cerca. Sólo quería eso, pero no parecían estar muy dispuestos a ayudarme.

Y él seguía allí de pie, sonriente, viendo la escena. Tranquilo porque sabía que tarde o temprano conseguiría llegar hasta mí.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

- ¡Never! ¡Never!

- Mmm… ¿Madre?

- Despierta de una vez.

- ¿Qué pasa?

- Tenías una pesadilla, parecía que estuvieras llorando.

- ¿En serio?

- Sí, creo que es la primera vez que te oigo hablar en sueños.

- ¿Qué he dicho?

- Realmente no lo sé, era muy confuso. No parecía tener sentido. ¿Qué soñabas?

- No lo recuerdo. Oye… ¿qué haces en mi cuarto?

- Hija, te lo he dicho, parecías tener una pesadilla y entré a despertarte.

- ¿Has venido sólo por eso?

- Claro, bueno y para que me pases los capítulos de Perdidos que aún no he visto.

- Eso tiene más sentido… Espera ¿ya te has visto los seis últimos que te pasé? Estás más enganchada que yo.
¿Qué miras?

- Tu estantería, no sabía que tuvieras todas esas figuras. Se me hace raro.

- ¿Las figuras?

- Estar en tu cuarto.

- Ya imagino. Bueno, ahora te llevaré los capítulos. Voy a ducharme y esas cosas.

Madre ¿te pasa algo?

- No, no… es sólo… ¿te das cuenta de que nunca te he bañado? No desde que cumpliste cinco años.

- Ehm… pues… no sé… ¿a qué viene eso? Estás un poco rara hoy.

- Es que ayer vi una película y... bah, viene a que no tengo ni idea de cuales son tus pesadillas.

¿Desde cuándo te importa?

- Lo dicho, estás muy rara. Pero si te vas a sentir mejor, puedo contarte cuando soñé que me comían viva un puñado de escarabajos o cuando me arrancaron la piel a tiras o cuando vi mi cadáver putrefacto en el techo o cuando…

- ¡Vale, Never! Te espero abajo.

- Como quieras, madre.

10 comentarios

  1. m-r-r

    interesante, distinto, un saludo.

  2. beeril

    Hola!

    Pues lo he leído! Y me ha gustado! Jajajaja!

    Si quieres, puedes visitar mi blog, te divertirás!

    http://www.espacioblog.com/beeril

    Lo voy actualizando constántemente...

    Saludos!

  3. Rekhar

    Tu verdadero nombre... hm...

    Me dejas intrigado. Me gustaría saber, exactamente, quién es él (quizá sea ese que ha aparecido en otros sueños, pero no estoy seguro). Resulta realmente atemorizador (¿lo ves? transmites sentimientos mucho mejor que yo ¬¬)

    En cuanto a tu madre... las madres, de vez en cuando, tienen días así U^^

  4. Dadá

    ¡Italianos! Ah... ¡malditos italianos!

    ¡Malditos italianos! Con lo majos que parecían cuando eran sólo Romanos (SPQR y todo eso) y de unos siglos a esta parte ¡Ya ve usted! Marco Antonio muda en Marc Anthony y, por si fuera poco, turban nuestro sueño.

    Me gustó la historia, querida Never. ¿Quizá cierta? ¿quizá real? Y de ser así, ¿qué parte podría ser "quizá cierta" y cuál "quizá real"? ¿Cuál corresponder a un sueño? ¿La del italiano que ataca con cortesía inédita? ¿o la de la madre interesada por la putrefacción, a todas luces inadmisible, de los cadáveres en el techo?

    Temo que me quedaré con la duda, Srta Never. Pues aunque le prometo que asalto con frecuencia la sala de chat del msn, nunca coincido con usted (ni con nadie en realidad) En fin.

    ¡Y maldito trabajo nocturno que me priva de la conversación con usted!

    A todo esto, ¿cuánto cuesta una Katana?

  5. ryu

    "no leer - un tostón muy largo" es una provocación... En serio pensaste que no lo íbamos a leer, a pesar de tus avisos???

    pesadillas...

  6. Crispina

    Diomio, cuando he visto que era un sueño... jooodeerr, he respirao tranquila y todo xDD (desgraciá, susto mapegao ¬¬).

    A lo de las madres y padres.....mmmm, un día descubrí a mi padre comiendo con una foto delante de cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, con cara de imnotizado. Esos ataques de viejunidad tienen estos trastornos, que le vamos a hacer.

    Buena Caza!

  7. Citizen

    +1 a lo que dijo Cristina,empezaba a pensar ya que tu vida es demasiado surrealista (aunque no pongo en duda que ya lo sea xD).
    En cuanto a tu madre...la menopausia y la premenopausia suelen provocar esas cosas,no te preocupes...
    Im glad for never being here again ^^
    paz

  8. Dr. Psycho

    Debe ser deformación profesional, pero yo estaba convencido de que era un sueño desde el detalle de la casa más grande de lo normal ;) Ah, y lo de "no leer" es un truco muy burdo :P

    De todas maneras, me permito el adulamiento mutuo: pese a ser largo, que lo es, no lo parece al leerlo, y además aporta tanto sensaciones como reflexiones. Por no hablar del interés que suscita ese antagonita tan carismático frente a la antiheroina traumatizada. Cuanto habrá de autobiográfico, anyway?

    Por cierto, interesante lo pronunciar "el nombre real". Es increible el poder de los nombres. Por eso cada uno guardamos el nuestro tan celosamente como sabemos, queremos y podemos.

    PD: guardo como valioso el cumplido del otro post, pero considero más halagador la pronta respuesta y la nueva actualización. Seré honrado con algo parecido esta vez? ;)

  9. never

    Eh, eh, ehh! que yo sólo trataba de cubrirme las espaldas. Lo que pasa es que la curiosidad os puede. No es culpa mía que seáis humanos :P

    Crisp, Citizen, creí que había dejado claro que era un sueño al mencionar el tamaño de la casa. Pero se ve que no T_T
    Al menos Doc sí se dió cuenta.

    Querido señor Dadá, no me había percatado de la evolución de Marco Antonio. Realmente espeluznante.
    Pero debo aclarar algo, mi enemigo onírico no era italiano, sólo disfrutaba pronunciando mi nombre con acento. Macabro, qué puedo decir U_U

    ¡Y yo también maldigo su trabajo! No sabe cuánto, querido señor.
    Pero prometo que, si coincidimos, responderé a todas las dudas que me sean posibles. Incluyendo el precio de las katanas.

    Señor Doctor, mi nombre real me deja clavada en el sitio al oírlo, pues rara vez lo escucho. Hasta en la vida real tengo apodos (demasiados, me temo) o me llaman por mi apellido. Resulta frustrante que me bloquee así al oírlo.
    Le agradezco sus amables palabras, por cierto. Espero no haber tardado demasiado.
    Para que luego digan que ya no hay caballeros (de hecho, me lo ha dicho una amiga hoy mismo). Debo conocerlos yo a todos.

    Un saludo a todos.

  10. Dr o gentleman?

    Me temo que voy a tener que agradecer sobremanera su apelativo. Un placer, simpática dama ;)

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