La Coctelera

Capítulo 212: Aprende a leer, Never.

 

Mi abuela me miraba con esa mezcla de vergüenza, pena y resignación.

- ¿Te importaría traerme la cuña?

Sé lo que es avergonzarse por no poder ir al baño sola. He ido al baño en el hospital a escondidas de las enfermeras y el médico que me tenían prohibido caminar por no usar la cuña, entre mareos y dolores. Y hasta ahora he logrado eludirla. Pero se diría que ya podría haberse acostumbrado la buena señora a que yo se la pusiera.

Además, con la compañera de habitación tan guarra que tiene, que decide usar la cuña hasta para hacer el nº 2 pudiendo levantarse… no digo que le haga ilusión, pero está más que justificado su uso y yo lo trato con la mayor naturalidad para que deje de esquivarme la mirada.

En fins, fui al baño compartido, cogí la cuña y volví al lado de mi abuela que de pronto me miraba con los ojos muy abiertos.

- (bajando la voz) esa no es la mía

Fruncí el ceño y miré la cuña. Efectivamente, había cogido la de la vieja guarra de al lado.

Como cabe esperar en alguien como yo, me tomé con mucha entereza la confusión. A fin de cuentas el chisme estaba limpio, así que me comporté con calma. No emití ningún sonido de asco. No fui corriendo al baño gritando “¡¡iihhh!!”. No tiré de malas maneras la cuña de la señora al lavabo ni me lavé las manos como una posesa mientras repetía una letanía del tipo “joder, joder, joder…”.

 

Y si alguien dice lo contrario, miente.

U_U

 

1 comentario

  1. Rekhar

    Siempre he preferido escuchar a los mentirosos ^^

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