La Coctelera

Asco

8, ago

Iba de la mano con mi hermana. La jodía ha dado otro estirón y es igual de alta que yo.
Habíamos tomado ya el camino de vuelta a casa, después de un helado y unas chuches en el parque. Y subiendo la cuestecita unos críos (17-18 años) en bici se nos ponen detrás parloteando y riéndose.
Mi hermana me estaba contando alguna anécdota del campamento dónde ha estado y mientras me esforzaba en escucharla, oía a los niñatos alguna palabra suelta.

Marimacho.
Me gusta.
Fiesta.
La de azul.

Mosqueada, empiezo a darme cuenta de que hablan de nosotras. Así que les escucho para enterarme mientras mi hermana sigue hablando sin cesar, algo nerviosa. Pensaban que éramos lesbianas por ir de la mano y que nos lo montábamos “cómo guarras”.

Pues yo me follaba a la otra.
Pero si son lesbianas, no te las podrás tirar.
A mí me gustan los chochitos lacios.
Anda, vámonos
No, las seguimos… detrás de ellas…

Cuando me he dado cuenta de que estaban hablando de tirarse a mi hermana, por un segundo, me he sentido… conmocionada.

A la del pelo largo le daba yo por detrás…

Mi hermana es la del pelo largo. Rápidamente hemos pasado de la conmoción a la rabia. Pura y dura, cómo hace años que no sentía. Mi sangre ha empezado a hervir, la garganta me quemaba y se ha adueñado de mí la misma sensación de descontrol que no sentía desde aquella vez que rompí una puerta para llegar hasta la persona que se escondía detrás (una larga historia de la que me avergüenzo).
Me he girado y les he dicho que estaban hablando de follarse a una niña de doce años.

Uno de ellos, obviamente avergonzado, ha salido huyendo. Los otros dos se han quedado mirándome, mientras yo vomitaba frases que no logro recordar.
Las palabras que salían de mi boca me parecían casi tangibles. Creo que se suele utilizar el vocablo “puñales”. Una sensación rara cuando haces daño deliberadamente.

A uno le he hecho llorar y el último se me ha encarado. Parecía no estar muy seguro de qué decirme, pero tenía ganas de cerrarme la boca, eso seguro.
Hasta que ha visto que el llorón se piraba también y se quedaba solo. Entonces se ha callado y ha ido tras sus amigos.

A punto he estado de hacer una gran tontería. Pero he recordado a tiempo que mi hermana estaba allí. La que, por cierto, me miraba como cuando le preparo tortitas con chocolate. Una mezcla entre expectación, admiración y agradecimiento.

No sé si es bueno o malo. En fin, no es mal ejemplo (creo) el pararle los pies a esos chicos. Cansada estoy de pasar de largo ante insinuaciones soeces e insultos. Cosa con la que tendrá que vivir toda su vida por ser mujer. Normalmente no merece la pena prestar atención, pero algunos días ya te tocan la moral.
Me gustaría decir que no es tan fácil encontrarte con gilipollas así. Lamentablemente, mentiría. Que yo no soy nada del otro mundo y me encuentro con cosas así demasiado a menudo.

El problema es, que no recuerdo qué demonios he dicho, ni cómo lo he dicho. Lo mismo les he amenazado con amargarles el resto de su vida (no creo) que me he dedicado a describirles lo patéticos que son o me he limitado a llamarles de todo.
Optaría por lo segundo viendo los llantos del chico. Además, si quiero hacer daño no le llamo “gilipollas/hijo de puta/cabrón” a alguien. Esos epítetos no tienen ningún significado a estas alturas.

Luego les hemos seguido. Viendo que se dirigían a nuestra calle.

- Qué vas a hacerles?
- Nada
- Ya, y por qué les seguimos entonces
- …
- Venga, Nev, qué vas a hacerles?

No sé por qué quería saber dónde viven (al menos uno de ellos, los otros serían amigos). Una vez que hemos visto que era una casa cercana, he entrado en casa y le he preguntado a mi madre si conocemos al vecino.
Mientras le contaba lo que había pasado, me pedía que me tranquilizara, que parecía que iba a destrozar algo. Hasta que le he recordado que a mí nunca me sale la rabia por ningún lado que no pasa anda porque me salga ahora mientras despotrico sobre unos niñatos.
No sólo me ha dado la razón, me ha animado a seguir.

Mientras decidía cómo decirle al vecino la mierda de hijo que tiene, me he acordado de que los chicos parecían bastante sorprendidos por la edad de mi hermana. No sabían que se lo estaban diciendo a una menor. Me ha aplacado un tanto.
Luego he pensado que de ir sola mi hermana, habría tenido que soportar a esos niñatos diciéndole burradas y siguiéndola.
Han pasado casi cuatro horas y aun no me he calmado. Y eso que me estado entreteniendo en otras cosas (o intentándolo).

La parte positiva de esto es que mi madre, que me había retirado la palabra por “dejarme maltratar” hace poco, ahora me mira con respeto.
Dudoso honor.

Sin embargo, creo que, mi vieja idea de no darle a mi hermana un ejemplo violento (por variar un poco) se ha ido al retrete.

9 comentarios

  1. rekhar

    Debo decir dos cosas: la primera (y notablemente más importante que la segunda) es que no creo que debas preocuparte. Ha sido una reacción normal, incluso yo hubiese reaccionado mal, y ya sabes que soy pacífico hasta extremos preternaturales. No has dado un ejemplo violento a tu hermana, os habéis defendido, y a la postre, no le has pegado a nadie. Has chillado un poco, lo cual me parece perfectamente normal y lógico. Creo que, sencillamente, has adoptado un papel protector y heróico. Me siento orgulloso de ti ^^

    La segunda es que hay al menos dos anécdotas implícitas en este post que no me has contado. Y ya tardas ¬¬

  2. never

    yo no chillo, sólo alzo la voz un poco de vez en cuando ¬¬

  3. Crispi Killer

    ¡¡¡¿No has ido a su casa a dejarlo en vergüenza sabiendo donde vive?!!!

    Yo hubiera ido, a ver si se les bajaba un poco los humos a los gallos de corral. No sé sies preocupante, pero me hubiera sentido bien si oigo a la madre soltarle mientras le da una colleja: "¡Te vas a enterar cuando venga tu padre!"

    Si, un tanto tradicional, pero frase efectiva. Ahora, si llega a ser la madre protectora de: "¿Que diceh? Si mi Kevin eh mu buen zagal". Entonces voy a la madre de la madre pa decir que su hija es una gilipollas. Y así sucesivamente, aunque tuviera que ir al cementerio a quejame.

    xD

    ¿Y qué insultos le soltastes? Pa la proxima, utiliza palabras que no entiendan, y directamente no existan. Ains las broncas, como las echo de menos.

  4. Ferran Cañabate

    Se que no es el lugar pero.......¿la puerta cuando me la pagas? ¬¬

  5. never

    Cuando me ayudes a subir el puñetero oso.
    Osoooooo!

    Crisp, te amo XD

  6. Gonzalo Darko

    No puedo creerlo, en realidad sí, hay tanto desgraciado ahí fuera que me resulta triste, y me jode que se asocie ese tipo de comportamiento a "ser un tío", en la vida he hecho algo así ni he dejado que nadie de mi alrededor lo haga so pena de tortura verbal. Nada, te has cruzado con unos gilipollas, pasa continuamente. En cualquier caso te la has jugado encarándote con ellos en estos tiempos que corren.

  7. Dr. Rage

    Es curioso, ultimamente tuve una cosa parecida. a otro nivel, pero parecida. y, no se pq, me acordé de ti y me apeteció hablarte de esa inner beast que tan bien conozco y que estaba seguro de que no entenderías.

    Pero vaya, quizá hay mas de lo que pensaba en ti, joven padawan ;)

  8. agente_naranja (offline)

    Puede que no hayas conseguido darle un ejemplo, digamos, pacífico a tu hermanita. Pero le has enseñado algo que también tiene que aprender: que hay que defenderse, en lugar de callarse. Y además, a defenderse sin violencia física. Yo creo que has hecho muy bien.

  9. doctorpi

    Pues yo llamo a cuatro orcos y vamos a por esos allies y les ponemos el culo a caldo. Esto.... no , no era aqui.
    Me parece bien que estos niñatos sufran reveses en la vida, en forma de insultos, pararles los pies y alguno mas de una hostia con mano abierta y en la cara , de las que duelen, mereceria. Hoy en dia el problema es que NADIE les para los pies, todo el mundo huye de estos problemas. Y hay que decir basta. Y dar un escarmiento si hace falta a mas de uno. Y si se le intimida entre 4 una noche oscura, se le intimida.Siempre sera mejor eso a que el acoso a una menor pase a mayores y no haya solucion.

Escribe un comentario